As CPS prepares to close a record number of schools, the fate of students and communities is in question.
Join the conversation
We encourage our readers to leave comments and engage in dialogue about our stories. But before you do, please check out our "rules of the road."
Current Issue
Recetas para el mejoramiento de los LSC
Además de tomarle el pulso a la situación de los LSC, Catalyst pidió a líderes locales una revisión de la estructura y política de los concilios y que recomendaran métodos para que los concilios se conviertan en aliados más efectivos en el mejoramiento de las escuelas. Los nombres de los entrevistados y la historia completa figuran en el sitio electrónico de Catalyst: www.catalyst-chicago.org
Estructura del concilio
No hay necesidad de reconstruir
Opinión mayoritaria: El modelo original, "seis padres, dos maestros, dos miembros de la comunidad, el director y, en las escuelas secundarias, un estudiante", pueden funcionar mejor de lo que lo están haciendo ahora, pero no es necesario cambiar la estructura. En particular, si se reduce el número de padres, esto impactaría negativamente el objetivo de la Ley de Reforma Escolar de integrar cabalmente las escuelas con las comunidades a las que sirven.
Barbara Sizemore, profesora emérita de la Universidad DePaul, dice que la presencia de los padres en los LSC es una parte vital si se desea lograr la participación activa de los padres en las escuelas. Todos en el ámbito educativo concuerdan en que la participación de los padres es crucial para el proceso escolar, pero que a pesar de ello tienen que soportar todo el peso de las críticas. "Si (las CPS) quieren que los padres participen, entonces éstos deberían ser la fuerza dominante de los concilios", explica Sizemore.
Julie Woestehoff, de Padres Unidos por una Educación Responsable (PURE), dice que su grupo podría estar abierto a un cambio siempre y cuando los padres conserven la mayoría en los concilios. "Hemos pensado que tal vez el director no debería tener derecho al voto, o que se podría incorporar otro maestro", explica, "pero si tratan de quitarle la mayoría numérica a los padres, vamos a pelear contra esa decisión".
Un punto de vista diferente: Terry Mazany, funcionario de programas de educación del Fideicomiso Comunitario de Chicago, opina que los concilios deberían estar integrados por cinco padres o miembros comunitarios, cinco maestros y el director. Añade que esto "crearía una dinámica de poder muy interesante", porque "ningún grupo tendría la mayoría automática". Mazany cree que si hubiera más maestros en los concilios, éstos traerían consigo la experiencia educativa adicional que tanto se necesita.
Ideas relacionadas
1. Contar con una persona para redactar las minutas, para colectar información y reportes y para preparar los documentos para las reuniones.
2. Reembolsar el dinero que los miembros gastan en viajes, comida y entradas a conferencias profesionales.
3. Elegir miembros en términos graduales, no como ahora, en que "un concilio completo puede ser reemplazado cada dos años, y eso es injusto tanto para el concilio como para la escuela", explica David Peterson, integrante de la Asociación de Directores y Administradores de Chicago. Si se reemplazara a los miembros gradualmente, dice Peterson, "en todo momento habría gente con experiencia en el seno del concilio". Pero por otro lado, James Deanes, director del Departamento de Relaciones Escuela-Comunidad, dice que "el costo del nuevo sistema sería abrumador".
Poderes de los concilios
Guardando las llaves del Reino
Opinión mayoritaria: En casi todos los casos, los concilios han demostrado estar capacitados para manejar el nivel de autoridad que les ha sido entregada: aprobación de los planes de mejoramiento de las escuelas, distribución del dinero presupuestario y contratación y evaluación de directores. Este último punto ha sido siempre motivo de controversia y aún hoy lo es.
Los concilios son eficientes a la hora de evaluar si los directores se comunican positivamente con los padres y la comunidad, dice Anthony Bryk, del Consorcio de Investigación sobre las Escuelas de Chicago. "Y sabemos que este punto es importante. Si no hay un desarrollo positivo en esa área, es casi imposible lograr mejoras en lectura y matemáticas".
Sin embargo, cuando los concilios tienen problemas es porque a menudo las diferencias de opinión con los directores de escuela se tornan personales. La profesora Barbara Radner, de la Universidad DePaul, sugiere que una forma de aliviar las tensiones y mejorar la comunicación, es llevar a cabo evaluaciones periódicas y frecuentes, en lugar de una vez por año.
Un giro novedoso: Martin "Mike" Koldyke, de la Fundación Golden Apple, dice que en las escuelas que han mejorado su rendimiento académico, los concilios deberían mantener el poder de evaluar a los directores. Pero que en las escuelas con fracasos académicos crónicos, la oficina central debería asumir el poder de destituir al director.
Para encontrar el reemplazo, un panel de expertos debería presentarle al concilio tres candidatos de alta calidad académica. El problema de la Junta sería encontrar candidatos con foja sobresaliente, pero nuevos, no los mismos de siempre, explica.
Debido a que encontrar directores con talento no es fácil, dice Koldyke, la Junta debería limitar este proceso a 10 o menos escuelas por año. Una vez que han sido designados los directores, tanto la Junta como los concilios deben llegar a un acuerdo o "cláusula de no intromisión" para que los nuevos directores puedan trabajar libremente durante toda su gestión.
Un punto de vista diferente: Dolores González, directora de un programa de entrenamiento para nuevos directores denominado Iniciativa de Liderazgo para la Transformación (LIFT, en inglés), afirma que los concilios deberían funcionar sólo como asesores en cuestión de contratación o destitución de directores, tal como lo hacían a mediados de los años '80. En ese entonces, los asesores de la escuela entrevistaban y calificaban a los candidatos. Luego esa calificación era remitida al superintendente de distrito (ahora oficial regional de educación), quien estaba a cargo de la decisión final. González afirma que "eso hacía que el proceso fuera honesto y sin intervención de la Junta de Educación".
Al recordar más atrás en la historia, Peterson, de la asociación de directores, dice que "a nadie le interesa resucitar el viejo sistema. Yo obtuve el puesto de director debido a la calificación obtenida en un examen. La decisión final siempre estuvo a cargo de la oficina central".
Ideas relacionadas
1. Los concilios deberían estar informados. La oficial de Educación de la Región 1, Linda Pierzchalski, ex directora de la Secundaria Bogan, dice que los directores deberían proveer información actualizada sobre los gastos totales de la escuela y además tienen que estar preparados para explicar dichos gastos a los concilios.
2. Los concilios deberían ser incluidos en el proceso del Plan de Mejoramiento de la Escuela (SIP, en inglés). Algunos directores no permiten que los concilios participen en las reuniones periódicas de la escuela, salvo las reuniones mensuales, haciendo difícil que sus miembros vean el SIP en acción, explica Archon Fung, profesor asistente de la Universidad de Harvard.
3. Se debe crear formularios de evaluación de directores más fáciles de usar. El formulario de la Junta de Educación es muy complicado, de acuerdo con Deanes, de las CPS. Este año, un formulario más simple, desarrollado por Liderazgo para una Educación de Calidad, ha sido puesto a prueba en 60 escuelas, y el próximo año será expandido a todo el sistema.
Entrenamiento
Darle la importancia que debiera tener
Opinión mayoritaria: el entrenamiento debe ser más extenso y más relevante, especialmente en temas tales como consenso para la construcción y mediación en conflictos. Y lo más importante debiera ser agregar un elemento de enseñanza e instrucción que sea mandatorio. En estos momentos, el entrenamiento de las CPS para los miembros de los concilios sólo cubre las áreas básicas, por ejemplo, las obligaciones legales.
Los padres no tienen que convertirse en expertos en educación, dice Warren Chapman, oficial de programas de educación de la Fundación Joyce. Pero deben conocer las necesidades del estudiante y deben tener la capacidad de hacer preguntas difíciles a los educadores para que éstos sean honestos. Chapman dice que "este punto es tan importante como elegir a un director". Hazel Stewart, funcionaria de educación regional ya retirada, dice que la calidad del entrenamiento es desigual. Los entrenadores deberían recibir entrenamiento en el mismo lugar para asegurar la consistencia, insiste, y los directores también deberían ser entrenados. En opinión de Stewart, "es importante que todos escuchen lo mismo al mismo tiempo".
Un punto de vista diferente
A los docentes se les paga por los cursos de mejoramiento profesional, a los jurados se les paga por el tiempo que invierten en las cortes, ¿entonces por qué no pagarles a los concilios por el tiempo que invierten en ser entrenados?, se pregunta Mazany, del Fideicomiso Comunitario de Chicago. También afirma que el entrenamiento obligatorio debería ser extendido a 40 horas, en lugar de las 16 horas mandatorias que se les requiere ahora, ya que, según Mazany, "no muchos de nosotros tenemos la responsabilidad de tomar decisiones sobre un presupuesto de $1,000,000 de dólares".
Ideas relacionadas
1. El entrenamiento se puede hacer vía Internet. De esta forma, Bryk dice que las CPS podrían usar el dinero ahorrado para pagar a consultores que trabajen personalmente con los concilios que necesitan apoyo extra.
2. Desarrollar estándares de entrenamiento y alinear la curricula para que tanto los entrenadores de las CPS como los demás grupos se manejen con las mismas normas. Kenneth Wong, ex investigador de la Universidad de Chicago, recomienda la contratación de una tercera persona para monitorear la calidad del entrenamiento de los concilios.
3. Se debe proveer entrenamiento continuo durante los dos años de gestión de los concilios, no sólo al comienzo. Wong, ahora en la Universidad Vanderbilt, señala que los miembros de los concilios necesitan entrenamiento constante porque durante los dos años de gestión deberán enfrentarse a circunstancias y situaciones imprevistas.
Reclutamiento de candidatos
Sólo un poco de respeto
Opinión mayoritaria: Los concilios necesitan recibir reconocimiento como un recurso valioso para las escuelas; muchos merecen elogios por el arduo trabajo que realizan. Tanto los padres como los miembros de la comunidad deberían sentir que forman parte de una institución importante y respetable ni bien se integran a un concilio, dice Michael Klonsky, integrante del Seminario de Pequeñas Escuelas. En estos momentos, eso no ocurre. "Casi diría que si alguien quiere participar en un concilio, es porque le gusta ser castigado, especialmente si se trata de una escuela de bajo rendimiento académico", admite. "¿Dónde está el reconocimiento?".
Tiempo atrás, los concilios ejemplares eran reconocidos cada año, pero esa práctica desapareció en 1992. Este año, un consorcio de grupos defensores de los concilios, organizaciones para mejoramiento de las escuelas y fundaciones locales revivieron la práctica dejada en el olvido y entregaron premios a seis concilios por su excelencia.
Joann Podkul, docente de la Secundaria Bowen, dice que los concilios podrían recibir los reconocimientos durante el período de almuerzo donde se reúnan con miembros de otros concilios y compartan ideas. En su opinión, "si ven que lo que están haciendo a nivel local tiene un efecto positivo, no van a sentir que están perdiendo su tiempo en lugar de estar en sus trabajos o con otros docentes".
Giros novedosos: Por un lado, Richard Laine, director de política educativa de la Mesa Redonda de Negocios de Illinois, sugiere que las escuelas establezcan una especie de equipo de las ligas menores con candidatos a intergrar en el futuro los puestos en los concilos. Este equipo serviría para entrenar a futuros miembros de los concilios, por medio del reclutamiento de voluntarios para que presten servicios en las escuelas como tutores. Por otro lado, Phyllis Martin, directora ejecutiva del Comité de Investigación y Asesoramiento Financiero (FRAC, en inglés) recomienda penetrar en el campo empresarial con una campaña al estilo de United Way. "Las compañías deberían tener una cuota mínima de empleados que participen en los concilios escolares".
Una idea diferente
John Ayers, director ejecutivo de LQE, favorece la idea de pagar un salario a los miembros de los concilios establecidos en comunidades de bajos recursos. El programa Head Start, que contrata a los padres para que trabajen con niños, es el modelo a seguir, de acuerdo con Ayers, ya que de esta forma "se sienten comprometidos con su trabajo. Para los padres que resultan realmente buenos trabajando con los niños, ésta podría ser una forma de conseguir empleo dentro del sistema de las Escuelas Públicas de Chicago".
Ideas relacionadas
1. Flexibilizar los requisitos de elegibilidad, para que así los expertos (abogados, contadores, educadores) que no viven dentro del área de servicio de la escuela puedan postularse como candidatos al concilio.
2. Mantener alerta la conciencia pública. El programa CAPS (Estrategia de Policía Alternativa de Chicago) atrae voluntarios constantemente a través de un alto grado de conciencia pública, dice Fung. Agrega que la alcaldía tiene una estación de televisión por cable que podría publicitar las elecciones en los concilios. "Hace mucho tiempo que (las CPS) no invierten tiempo, dinero ni energía para atraer a gente que quiera postularse para puestos en los concilios".
3. Disminuir la frecuencia de las reuniones. La profesora Barbara Radner, de la Universidad DePaul, señala que las reuniones que ahora se hacen mensualmente deberían hacerse cada tres meses, y que con esto se lograrían dos cosas. Primero, los concilios funcionarían en forma similar a una junta de directores y podrían involucrarse mayormente en planeamientos más ambiciosos. Segundo, menos cantidad de reuniones podrían ayudar a disminuir las tasas de deserción, ya que a los miembros de los concilios no se les exigiría que invirtieran tanto tiempo personal.
4. Una alta tasa de movilidad estudiantil también se traduce en una alta movilidad de los padres, y puede afectar la cantidad de vacantes en el concilio, afirma Bryk, del Consorcio.
Reportes a cargo de miembros de Catalyst. Redactado por el Jefe de Sala de Redacción Mario G. Ortiz. Los comentarios pueden ser enviados vía electrónica a: editorial@catalyst-chicago.org

