As CPS prepares to close a record number of schools, the fate of students and communities is in question.
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Estudiantes bilingües se benefician como traductores de su familias
Adriana, de 14 años, está trabajando en una tarea más ardua que sus asignaturas escolares: su madre, una inmigrante mexicana, le ha pedido que le traduzca una citación judicial. Cuando Adriana lucha con vocabulario desconocido, como jurado y summons, que es la palabra citación en inglés, su madre brinda la sabiduría del mundo real para ayudar a su hija a entender el documento legal.
Traducir para miembros de la familia se considera frecuentemente como una carga sobre los hijos bilingües que los distrae de sus tareas escolares, dice Marjorie Faulstich Orellana, una profesora de educación en la Universidad de California en Los Angeles. Pero un reciente estudio de casi 300 estudiantes bilingües en Chicago, incluyendo a Adriana, encontró que lo opuesto es realmente el caso.
La mayoría de los niños que sirven como traductores para sus familiares se sienten cómodos en su papel y mejoran sus habilidades de alfabetismo. De hecho, el estudio concluyó que los estudiantes que tradujeron diariamente para sus familias, obtuvieron mejores puntuaciones en exámenes estandarizados comparados con sus compañeros bilingües que raramente traducen.
Sin embargo, frecuentemente los maestros no reconocen las habilidades de traducción como oportunidad para desarollar el alfabetismo aún más, Orellana explica. Animar a los padres a leerle a sus hijos es generalmente una buena práctica, pero para padres inmigrantes obreros no siempre es fácil obtener libros en sus lenguas nativas, observa. "Muchas prácticas que toman lugar cada día en la casa de los inmigrantes tienen un valor de alfabetismo, y los maestros podrían aprender a aprovecharlos," añade.
Hace dos años, Orellana y un equipo de investigadores de la Universidad de Northwestern encuestaron a 280 estudiantes de una escuela elemental, de las Escuelas Publicas de Chicago (CPS por sus siglas en inglés). La mayoría de los estudiantes eran bilingües, y observó a 18 de ellos en sus casas y en clase.
Los 18 estudiantes eran predominantemente hijos de inmigrantes mexicanos; todos ellos hablaban español en la casa. Aproximadamente el 80 porciento de los 65,000 estudiantes bilingües en CPS hablan español.
Niños que fueron vigilados en el estudio traducían conversaciones como conferencias padre-maestro, citas médicas, y transacciones comerciales en tiendas y restaurantes. Tambien traducían una variedad de documentos escritos, incluyendo cuentas, estados bancarios, formas médicas y tarjetas de felicitaciones. Las lecturas que los niños hacían en la casa eran más dificiles que su trabajo escolar, hallaron los investigadores. "Los textos escolares cuidadosamente controlan el vocabulario y los niveles de lectura, pero los textos de la 'vida real' no vienen en paquetes arreglados para cada grado," observa Orellana.
Traductores activos-niños que traducen diariamente o aquellos que regularmente sirven a dos o más familiares-salieron mejor en exámenes estandarizados. Comparados con otros estudiantes que raramente traducen (la mitad de los encuestados), los traductores activos obtuvieron 16 puntos adicionales en lectura y 12 puntos adicionales en matemáticas en el examen de Iowa de Habilidades Básicas de 5to y 6to grado.
Según Orellana, los estudiantes traductores se basan en habilidades que emplean los buenos lectores y escritores.
Resúmenes. Traducir es más que intercambiar una palabra en inglés por otra en español. Ya que muchas palrabras y expresiones idiomáticas en un idioma no tienen un equivalente directo en otro, el traductor tiene que comprender la información y después interpretar para frasearla en el segundo idioma. Para entender información desconocida en un texto o un cuento, los buenos lectores aplican la misma estrategia, pausando mentalmente para resumir lo que han aprendido.
Vocabulario. Buscar palabras en dos idiomas hace que los niños se den cuenta de que palabras similares tienen frecuentemente raíces y significados parecidos. Por ejemplo, la palabra 'jurado' en español y la palabra jury en inglés vienen de la misma raíz latina -jur. Para aprovechar las habilidades de los estudiantes bilingües, los maestros podrían simplemente preguntarles si una nueva palabra se parece o suena como alguna palabra en sus idiomas nativos.
Conocimientos de trasfondo. Los niños usualmente carecen de vivencias para entender el material legal, médico, o financiero que los adultos necesitan sean traducidos. Traducir estos entonces se convierte en un trabajo de equipo donde los niños suplen sus conocimientos del inglés y lo adultos suplen sus experiencias de vida. Al desarrollar una base de conocimientos más amplia los niños aumentan su comprensión de lectura.
Conciencia de un público. Los niños que traducen para familiares aprenden a comunicarse efectivamente con los adultos. Aprenden a variar las palabras y el tono que escogen dependiendo de la persona con quien hablan. Hablarle a alguien en la oficina de un doctor requiere dicción más formal que traducir conversaciones sociales.
Lectura con un propósito. Porque los miembros de la familia dependen de ellos, los traductores jóvenes son particularmente ingeniosos y persistentes en decifrar textos difíciles. Una niña tuvo que traducirle a su madre las instrucciones para bañar una bebé y buscó las palabras que no entendía en un diccionario.
Los maestros que no se dan cuenta de la complejidad de la traducción que los estudiantes realizan en sus casas pueden ver el idioma primario del niño como un obstáculo en vez de una oportunidad, dice Orellana.
Para aprovechar mejor las habilidades de traducción de los niños, los maestros tienen que primero entender el proceso, añade. Pueden preguntarle al niño que traigan ejemplos de materiales escritos que hayan traducido en casa, sugiere.

